Relae recibe el premio al mejor restaurante sostenible del mundo

Isabel Coderch

El Azurmendi de Vizcaya se llevó en el 2014 el premio al mejor restaurante sostenible del mundo otorgado por la prestigiosa The World’s 50 Best Restaurants. Este año le ha tocado el turno a otro restaurante de nivel: el Relae de Copenhaguen.

El galardón al World’s Best Sustainable Restaurant cumple su segundo año y premia al restaurante de la lista de los 50 mejores que demuestra una mayor responsabilidad ambiental y social. Esta clasificación está respaldada por la evaluación de una auditoría externa, realizada por The Sustainable Restaurant Association (SRA), principal organismo de la industria centrada en la sostenibilidad en Reino Unido

El Relae, que abrió sus puertas en el 2010, ha convertido la sostenibilidad en uno de sus principales baluartes. Christian Puglisi es el chef a cargo de los fogones y comenta que cuando comenzó a trabajar en restaurantes (el Bulli y el Noma, entre alguno de ellos), no tenía en cuenta aspectos relacionados con la restauración sostenible. No fue hasta cuando asumió la gestión de sus propio restaurante, que su visión de la restauración cambió.

¨Empezamos con la idea de ser restaurante puramente gastronómico, cuyo objetivo primordial era ofrecer comida de alta calidad. Pero cuando se empieza a profundizar en la búsqueda de los mejores alimentos, es inevitable llegar a la conclusión de que la sostenibilidad, las prácticas sostenibles y la agricultura sostenible, están muy ligadas a los alimentos de máxima calidad. Decidimos entonces que para llegar a ser un gran restaurante, teníamos que convertirnos en un restaurante sostenible¨.

El 90% de los alimentos que sirve el Relae son ecológicos, desde los vegetales hasta los vinos y pasando por el pescado. Toda la iluminación es de bajo consumo, el mobiliario es reciclado y el 100% de la energía que emplea procede de energías renovables. Por si esto no fuera poco, también aporta valores sociales a su entorno: los trabajadores del huerto que los abastece tienen discapacidades intelectuales, y tienen programas de colaboración con las escuelas para mejorar la calidad de sus dietas. ¿Qué más se puede pedir?