El fast food está caduco.
Y no lo digo solo yo, lo dicen también los norteamericanos, que de fast food saben un huevo. Pero que no se asusten los amantes de las hamburguesas jugosas y patatas grasientas porque, como todas las tendencias y modas, el fast food no va a morir. Se va a transformar en algo distinto, el fast casual.
Ilustremos estas premoniciones con algunos datos.
Según las estadísticas de Euromonitor, el sector del fast casual aumentó un 550 % desde 1999. 10 veces más que la industria del fast food para el mismo periodo de tiempo.
En 2013, Chipotle (principal exponente de esta nueva filosofía de la restauración rápida) obtuvo un beneficio de 3.200 millones de dólares. Aunque comparado con el beneficio de McDonald’s todavía no le hace sombra, si tenemos en cuenta que el aumento en las ganancias en los últimos 5 años fue del 20%, da pie a pensar que algo está cambiando.
Pero ¿y qué es eso del fast casual?
Yo no soy muy de anglicismos, pero en este post me voy a despachar. Os aseguro que no he encontrado un término en castellano que consiga definir esta nueva corriente a caballo entre el fast food y el casual dining. La mejor manera de entender qué es eso del fast casual (también conocido como naturally fast food o healthy fast food) es seguir los casos de éxito de Chipotle o Shake Shack en USA, Leon en UK o Exki en Francia, por citar algunos de los numerosos ejemplos.
Y ¿qué tienen en común todas estas propuestas gastronómicas?
- Alimentos de mayor calidad. Ya sea apostando por alimentos ecológicos y/o locales, o simplemente por transmitir la sensación de producto fresco no industrializado. ¿A que no mola sentir que estás comiendo comida hiperprocesada que viene de una cocina central de no sé donde? La verdad es que la partida en alimentación sube, pero muchos clientes lo valoran.
- Personalización de la demanda. ¿Qué es eso de poder escoger sólo entre 8 tipos de hamburguesas y 3 salsas? El nuevo cliente valora poder escoger los ingredientes que le apetecen en cada momento. ¿Quieres zumo de pomelo y limón, y el burrito sólo con queso y maíz? Te lo hacemos.
- Servicio atento. Normalmente la actitud de hastío y mala leche de los empleados de los fast food suele ser debida, en parte, a los salarios de miseria que cobran. La filosofía de la mayoría de los fast casual pasa por aumentar los salarios para mejorar la calidad de atención al cliente y disminuir la rotación de personal.
- El precio del ticket, moderado. Si el precio medio del ticket del fast food convencional está en torno a los 5-6$, nuestro fast casual oscila entre los 8-15$.
- Ambiente cálido y amigable. El negocio está dirigido al take away, pero si te quedas en el restaurante, vas a estar a gusto. Mesitas de madera, prensa local, muchas plantitas…¿sabéis a que me refiero no?
- Marketing verde a saco. Si eres guay, todos lo tienen que saber. Cualquier cosa rotulable será utilizada para mandar mensajes de amor, fraternidad y comunión con la madre tierra; tazas, paredes, envases de los sándwiches y hasta servilletas.
En este sentido se están haciendo cosas muy chulas, pero si tengo que votar por algo, sin duda mi ganador es este video de Chipotle:
https://www.youtube.com/watch?v=aMfSGt6rHos
¿Y en España qué?
Aunque todavía no tenemos grandes cadenas que hayan hecho una apuesta clara por este nuevo modelo, encontramos algunos ejemplos que empiezan a abrir mercado con éxito, como pueden ser Buenas Migas, Home Burger Bar, La Vietnamita o Fast Vinic.
Todas estas propuestas están geniales, pero ya es el momento de que los grandes grupos empiecen a tomar nota de por dónde se mueven los estómagos y las conciencias.
