Mejor sin Pajita, la batalla contra las pajitas ha llegado a los restaurantes

Por: Isabel Coderch Vergés

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Se usan durante unos 20 minutos, tardan unos 200 años en degradarse, son una de las principales fuentes de contaminación de nuestros océanos y los restaurantes generan una media de 45.000 unidades anuales. ¿Adivinas de qué producto estamos hablando?

Las pajitas de plástico.

Solo en EEUU se generan 500 millones de pajitas cada día y la gran mayoría acaba en el mar o en las tripas de los peces que consumimos. Greenpeace y muchas otras organizaciones hace años que nos alertan de la urgencia de evitar el consumo de pajitas y de su impacto en el ecosistema marino:

 

 

Y yo quería hacer mi pequeña aportación dándoos ideas para convertiros en un restaurante, bar o cafetería #mejorsinpajita.

 

Quiero ser un restaurante #mejorsinpajita. ¿Cómo lo puedo hacer?

 

1. Elimina las pajitas de plástico de tu negocio.

Es tan fácil como esto: deja de comprar pajitas de plástico. Antes de convertirnos en “sorbedores”, los humanos bebíamos directamente del vaso y éramos tan felices o infelices como ahora. Pero si aún así piensas que tus cocktails pierden glamour sin pajita o que tus clientes, indignados, van a preferir la cafetería de enfrente, no te preocupes. Hay un motón de alternativas algo más sostenibles para estos tubitos de plástico desechables.

 

Ideas de pajitas ecológicas:

 

  • Comestibles: la empresa española We are Sorbos sacó hace un par de años las pajitas comestibles Sorbos. Son dulces, divertidas y originales. Quizás no son ideales para todas la bebidas, pero sin duda una gran idea.

 

  • De papel: las encontraréis de distintos colores y tamaños en muchos sitios. Este es uno de ellos.

 

  • De centeno: Las pajitas originales eran precisamente eso, una brizna de paja. Aquí las podréis comprar.

 

  • De metal: son una buena opción para tenerlas como consumidor, pero para un restaurante español, no tengo claro cada cuanto habría que reponerlas..

 

  • Compostables: las hay de maíz, de PLA y otros materiales. Aquí los podréis encontrar, por ejemplo.

 

2. Comunica tu decisión con humor y estilo.

Es estupendo que hayas tomado esta decisión, pero lo realmente potente de esta iniciativa es que tienes la oportunidad de sensibilizar a todos los clientes que pasan por tu local. ¿Imaginas que con tu acción consigues que al menos, cada día, uno de tus clientes deje de consumir pajitas?

Con cartelería en el restaurante, oralmente o través de las redes sociales: cualquier sistema es bueno para difundir el mensaje de #mejorsinpajita. Cuántos más seamos los que evitamos el uso de pajitas, menos plástico llegará al mar.

Comunicar bien tus motivaciones va a permitir transformar tu esfuerzo en un valor añadido para tu negocio. A los clientes nos gusta sentir que participamos de iniciativas sostenibles y preferimos consumir en restaurantes comprometidos. Hazme caso 😉

Algunas ideas de comunicación para #restautantessinpajitas:

 

mejor sin pajita

 

mejor sin pajita

 

mejor sin pajita

 

Campañas a las que unirse o de las que sacar ideas:

Mejor sin pajita

Straw Wars

The last plastic Straw

Plastic pollution coalition

Straw less ocean

3. Reta a otros restaurantes a seguirte.

Instagram, Facebook, Twitter o a la clásica, hablando con el del bar de enfrente. Convence a otros restauradores para seguir tus pasos. 

Por ejemplo:

– Oye, Luis, ¿tú sabes lo que contaminan las pajitas? Por lo visto el mar está hecho un asco de todos los plásticos que generamos y total, por la pijada de sober en vez de beber directamente del vaso. Yo las he dejado de servir, y la verdad, tampoco ha sido tanto drama como imaginaba.

– Ya…¿y la gente no se queja?

– Pues algunos sí, pero les explicas porqué lo haces y no hay problema. Es bueno para el el medioambiente. Es fácil de entender.

– Tú siempre tan toca pelotas, pero te haré caso.

 

Personalmente, pienso que si hemos conseguido reducir el consumo de bolsas en un 60% desde el 2007, también podremos con las pajitas desechables. Lo único que me pregunto es si también será necesario aumentar el precio como propone la empresa Business Waste en este artículo.

Y para acabar, tomo prestada una reflexión Jose Luis Gallego:

“Si no somos capaces de renunciar a algo tan chorra como el consumo lúdico de pajitas de usar y tirar, si creemos que tomarnos un mojito a sorbos o bebernos la horchata a tragos es una pérdida de calidad de vida a la que no estamos dispuestos a renunciar por el bien del planeta, entonces que el último apague la luz”.

 

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Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y obsesionada por dejar este planeta mejor de como lo encontró. Lleva más de 12 años trabajando en el sector de la restauración sostenible. Su pasión es aprender y enseñar que se puede dar de comer de una forma sostenible y rentable. Cuando escucha a Major Lazer las tortillas de patatas le salen mejor.

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