Envase compostable Viena

Restaurantes y residuos, agárrense los cinturones que vienen curvas

Por: Isabel Coderch Vergés

En la imagen veis el twitt del director de la Agència Catalana de Residus, Josep María Tost, a una importante cadena de restauración rápida de Catalunya: Viena.

En este artículo os comparto mi visión sobre cómo debe abordarse la política de prevención y gestión de residuos, así como la importancia de comunicar con consistencia.

 

Envases compostables Viena

Estrategia de reducción de residuos en restaurantes

 

La industria de la restauración corre a sustituir los envases plásticos por productos homólogos compostables como gallina sin cabeza. Empujados por la presión ciudadana y una ley contra el plástico que sopla nuca, muchos restaurantes se calzan para correr a toda prisa en busca de envases de PLA para las ensaladas, pajitas de papel para los críos, fundas de vasos desechables de cartón para no quemarnos los dedos al comprar el café en vaso desechable, bolsas de papel en vez de bolsas de plástico. Porque claro, el plástico contamina…pero, ¿y el papel no?

El plástico NO es la causa de nuestro problema ambiental y el packaging compostable NO es la solución al problema de los residuos. El desafío real que debemos afrontar en el sector y en la sociedad es el arraigo de la cultura del desechable de nuestras vidas. 

Puede ser que para algunos casos concretos, los envases compostables sean la opción menos mala. Pero si no hacemos un ejercicio previo de revisión y reducción de los residuos que generamos en nuestro restaurante, estamos perdidos.

Si seguimos en esta línea vamos a trasladar el problema de la sobreproducción del plástico a la presión de nuestros bosques para obtener papel, o al uso masivo de recursos naturales para fabricar envases que tiene una vida útil de 30 minutos. Eso sí, compostables.

 

¿Cómo comunicamos nuestro compromiso ambiental?

 

Por otro lado, también hay que prestar mucha atención a cómo comunicamos nuestras acciones ambientales a nuestros clientes y no caer en el error de Viena. Muchos dirían que este es un caso de Green Washing, pero en general yo soy más del Principio de Hanlon: “No atribuyas a la maldad lo que pueda explicar la estupidez”. Estupidez es una palabra un poco fea, yo hablaría más de ignorancia. Me imagino al responsable de compras todo ufano porque ha conseguido envases compostables pidiéndoles al departamento de marketing un nueva pegatina que hable de su compromiso con el planeta. Puede ser que ni el responsable de compras ni la de marketing sepan que no tiene ningún sentido poner envases compostables si no se recicla bien. No tiene ningún sentido desde un punto de vista ambiental ni económico. Se está invirtiendo más dinero en un envase que va a generar un impacto ambiental en el planeta igual o mayor que el de plástico.

En este caso se está dando un mensaje erróneo al consumidor, «tira el envase compostable a la fracción de orgánica o a resto» 🤷🏼‍♀️. Pero añadiría un problema todavía mayor: en la gran mayoría de establecimientos de este tipo no existe la posibilidad de separar residuos. Con suerte te encuentras con un contenedor con dos aberturas (lo habitual es una) en la que tienes que echar los restos orgánicos, envases y papel, todos al mismo lugar.

 

Residuos Starbucks
Mueble de residuos de Starbucks

 

Mueble de residuos Burger King
Mueble de residuos Burger King

 

 

Está bien el replanteamiento que está haciendo Viena en relación a sus envases, y es un buen indicador de que el sector tiene claro hacia dónde hay que avanzar. Pero hace falta hacer un ejercicio de autoevalución previo y diseñar de una estrategia de sostenibilidad bien pensada.

El sector de la restauración es un gran generador de residuos, pero al mismo tiempo tiene un enorme potencial de transformar hábitos sociales. Necesitamos un cambio urgente en nuestra forma de consumir y los restaurantes son un pieza clave de esta transición.

 

Fundadora de Te lo sirvo verde, especialista en hostelería sostenible y ecologista optimista.