Envases poliestireno

Washington lo prohíbe, ¿a qué esperamos nosotros?

Por: Isabel Coderch Vergés

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+

Barato, ligero, resistente, inerte y un buen aislante térmico. Todas estas características han convertido al poliestireno en uno de los envases estrella de la industria alimentaria. En los supermercados, los vemos tanto para el envasado de alimentos frescos como para los platos preparados. En los restaurantes take away, en forma de vajilla y envases diversos.

A pesar de todas estas ventajas, hay muchas voces críticas contra este material. El poliestireno es un plástico no biodegradable, difícilmente reciclable, muy voluminoso y que consume cantidades ingentes de recursos naturales.

 

Basura con envases de poliestireno
Foto: www.theguardian.com

 

El pasado 1 de enero, Washigton DC se unió a New York, San Francisco y muchas otras ciudades en la prohibición del poliestireno para sector de la alimentación y restauración comercial. Con esta decisión, Washington pretende reducir este plástico cada vez más en las basuras de nuestros países.

En lo que se refiere al sector de la restauración, existe una amplia gama de envases biodegradables y de bajo impacto ambiental. Materiales derivados de productos naturales como el bagasse, la madera o caña de azúcar. También encontramos materiales de síntesis pero que pueden biodegradarse como el PLA o el almidón de maíz. Estos productos todavía son caros respecto sus homólogos más contaminantes, y suponen un esfuerzo económico para aquellos restaurantes ambientalmente comprometidos.

 

Vajilla biodregradable de Shinichiro Ogata
Vajilla de caña de azúcar de Shinichiro Ogata. Foto: www.lachicadelflequillo.es

 

La Administración tiene un papel clave en la reducción del uso de los envases más contaminantes en el sector de la restauración, igual que lo ha tenido en la sustitución de las bolsas de plástico por las bolsas reutilizables. Incentivar el uso de envases respetuosos con el medio ambiente parece estar en la agenda política de Europa, pero los avances son lentos.

Necesitamos cambios en las licitaciones públicas, campañas formativas e incentivos para los negocios y entidades que deciden apostar por productos. Porque para avanzar hacia una restauración sostenible en nuestra sociedad, el esfuerzo de todos suma.

Para terminar, quería compartir con vosotros la experiencia de un restaurante que eliminó el uso de poliestireno de su take away.

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y obsesionada por dejar este planeta mejor de como lo encontró. Lleva más de 15 años trabajando en el sector de la restauración sostenible. Su pasión es aprender y enseñar que se puede dar de comer de una forma sostenible y rentable. Cuando escucha a Major Lazer las tortillas de patatas le salen mejor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *