comedor escolar ecológico

Abandonar el comedor escolar para ir a un comedor ecológico

Por: Isabel Coderch Vergés

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Recoger a los alumnos de la escuela a la hora de comer, llevarlos a un comedor ecológico, vigilarlos en la hora del recreo y devolverlos a las tres de la tarde a clase. Este servicio, poco común en Cataluña, es el que ofrece el comedor de Ca la Rosa desde hace casi dos años.

Situado en el barrio de la Sagrera de Barcelona, actualmente recibe un total de 60 alumnos procedentes del Colegio Mare de Déu dels Àngels. Hay apuntados niños y niñas desde P4 hasta sexto de primaria y cuesta 8 euros diarios, 7,5 € si se contrata todo el mes completo. Consultado por este periódico, el Colegio Mare de Déu dels Àngels no ha querido facilitar el precio de su menú escolar.

La idea de los fundadores de Ca la Rosa es “huir de la masificación del comedor escolar” y que la comida sea “lo más parecida posible” a la comida familiar. Para los que se pregunten qué es un comedor ecológico, está formado básicamente por verduras de proximidad, pescado, carne, legumbres y pasta integral. En este caso está revisado y validado por una nutricionista y está constituido mayoritariamente por alimentos Km 0. Además, Ca la Rosa entrega a las familias el menú mensual que también incluye recomendaciones para la cena.

De entrada, los pequeños comensales siempre toman algún topo de caldo o sopa. “Se trata de preparar al cuerpo para la entrada del alimento”, explica la cofundadora del comedor, Rosa Batalla. Por ejemplo, el menú de un día podría ser caldo de pescado, bastoncitos de zanahoria con olivada y humus, lasaña casera de carne de ternera y verduras, y de postre, fruta. Otra opción podría ser una sopa de lentejas amarillas, estofado de acelgas, espinacas y patatas, seitán rebozado con ensalada de manzana y yogurt. Como en la mayoría de familias, para los cumpleaños se hacen excepciones. Si el niño que cumple años lo pide, se cambian las verduras por pizza, huevo frito, o incluso, por sushi.

Para los fundadores de Ca la Rosa no basta con comer saludable. Durante la comida se realiza pedagogía de la alimentación. “Las palabras quínoa, tofu o seitán están a la orden del día”, explica Batalla, que añade que los comensales no están obligados a comer nada. Solo hay una línea roja: todo lo que se pone en el plato se tiene que acabar.

 

Menú ecológico Ca la Rosa
Menú ecológico Ca la Rosa

 

Acompañamiento “respetuoso”

En el comedor de Ca la Rosa siguen lo que se denomina el método del acompañamiento respetuoso. “Lo vemos como una ecología integral, y consiste cuidar de uno mismo y de los que tienes al lado”, explica. Para Batalla, la clave es “confiar en la sabiduría de las propias criaturas”, pero matiza que el argumento de “no me gusta” no sirve para dejar un plato.

En este sentido, aclara que los alumnos tienen que probar “siempre” el alimento que se les sirve y comer un poco de todo.“Lo que es evidente es que si no les gusta la verdura están un poco perdidos en nuestro comedor”, apunta entre sonrisas Batalla, que añade que con su menú los pequeños están “redescubriendo gustos”.

Ahora Ca la Rosa ya está consolidado en el barrio, pero comenzó con un formato mucho más reducido hace dos años. Descontentos con la comida que se les ofrecía desde la escuela, algunas familias del barrio que coincidían en un grupo de consumo de alimentos ecológicos, decidieron organizarse para cambiar la alimentación de sus hijos e hijas.

El AFA (Asociación de familias de alumnos) del Instituto Oriol Martorell resolvieron el problema y consiguieron cambiar el catering escolar convencional por uno ecológico. En cambio, el Colegio Mare de Déu dels Àngels apostó por seguir con el mismo modelo de catering escolar. Delante de esta situación, a propuesta de una de las familias, Rosa Batalla y Raül Torrent (joyera y fotógrafo en paro) decidieron abrir las puertas de su casa y preparar un menú ecológico para un grupo de 12 niños y niñas. “ En la hora del mediodía relegamos a nuestros hijos a la escuela y a menudo se encuentran desamparados, apunta Batalla, que explica que su comedor pretende ser el “sustituto accidental de la familia”. Al ver el éxito de su iniciativa, se dieron cuenta que no tenían ningún marco legal que los amparara y que debían de profesionalizar su actividad. Casi dos años después, Ca la Rosa es una cooperativa formada por nueve personas: cinco asalariados, dos en prácticas y los dos fundadores. Rosa y Raül. A pesar de tener lista de espera, no tienen intención de crecer. “Con los recursos de los que disponemos no podríamos atender a más comensales con la calidad que queremos”, apunta la fundadora, que añade que tendrían que ampliar el comedor. De momento lo que sí tienen en mente es crear un “menú joven” para los adolescentes que el año próximo empiezan primero de ESO.

A parte del comedor escolar también ofrecen el llamado servicio de fiambreras ecológicas. Entre 10 y 12 adultos se llevan diariamente el menú escolar por un precio similar. Otros servicios que ofrecen son cursos de cocina o cestas de alimentos ecológicos.

A pesar de que al principio le parecía “un poco extraño”, después de ver la experiencia de otras familias, Montserrat Iturribarria no dudó en apuntar a sus dos hijos. “Decidimos probarlo porque las familias hablaban maravillas”, asegura Iturribarria, que piensa que es una buena forma de que los alumnos rompan la rutina”. Según comenta, hay días en que sus hijos se quejan de que no les gusta la comida, pero se alegra de que estén aprendiendo a “probar de todo”. Como otras familias que llevan a sus hijos al comedor de Ca la Rosa, la familia de Montse Iturribarria no sigue un menú ecológico en casa. No obstante, asegura que “están aprendiendo” y que, cómo mínimo, la pasta y el arroz ya los compran integrales.

Para Eva Álvarez, Ca la Rosa fue una solución para que sus hijas comieran “como comían en casa, ya que en la escuela se bloqueaban y no comían”, explica. Según apunta, ha notado un cambio en sus hijas: “Antes les costaba comer ensaladas y solo reclamaban pizzas. Ahora empiezan a pedir rúcola.

40 comedores ecológicos

Si bien esta experiencia es poco habitual, cada vez son más escuelas las que han incorporado los alimentos ecológicos en su menú.

Según la asociación de comedores ecológicos, aproximadamente hay 40 centros escolares con menús ecológicos y unas 300 escuelas los han incorporado en distinto grado. “Estamos notando que hay mucha demanda de este tipo de alimentación y que cada vez hay más familias sensibilizadas”, apunta la directora de la asociación, Nani Moré. “Es un proceso de cambio complejo porque hay mucha gente que no lo entiende”, añade.

Todavía es pronto para saber si experiencias como las de Ca la Rosa son aisladas o si se convertirán en modelos a imitar.

Fuente: www. ara.cat

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Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y obsesionada por dejar este planeta mejor de como lo encontró. Lleva más de 12 años trabajando en el sector de la restauración sostenible. Su pasión es aprender y enseñar que se puede dar de comer de una forma sostenible y rentable. Cuando escucha a Major Lazer las tortillas de patatas le salen mejor.

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